El desván es un espacio para sentarse a leer mis historias, poemas, reflexiones y otras manifestaciones literarias, donde la realidad y la ficción se entrelazan dándole a la vida esa magia de lo indecible. Un lugar para soñar, reír, llorar, transportarnos a mundos, cercanos y lejanos, embarcados en la nave más rápida que se haya inventado: la imaginación.

La propuesta
WLS apostrophe Week 10
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La música retumba en las paredes del pequeño apartamento de Dalila, la mejor amiga de Deisy, que hoy es homenajeada por quienes han conformado desde la secundaria un grupo que ha vivido experiencias increíbles.

 

Las tres mosqueteras le han puesto como apodo, ya que han estado presentes en los eventos buenos y malos de cada una, son como una cofradía que han ejemplarizado el término solidaridad.

 

Solo dos se han casado y una está divorciada, son mujeres jóvenes, lindas e inteligentes que apenas van llegando a los treinta años.

 

No acostumbran emborracharse pero hoy han decidido hacerlo ya que dormirán allí, porque Rocío, que es la única que se encuentra casada y tiene esposo y dos hijos, está como dicen ellas, de vacaciones, ya que su pareja está en otra ciudad con los niños visitando a sus padres.

 

A medianoche el timbre de la puerta interrumpe la conversación de todas, quienes se miran extrañadas.

 

-¿Invitaste a alguien?

 

Es una pregunta casi al unísono de las tres a Dalila.

 

-No – Responde ella

 

-¿Segura? Mira que tú inventas unas cosas locas.

 

Las cuatro se dirigen a la puerta y a través de la puerta ven un hombre con antifaz, sombrero y traje de vaquero.

 

Aunque su rostro está parcialmente cubierto se adivina atractivo y cada una se mira traviesamente.

 

-¡Alguien te envió un regalo de cumpleaños! –dice pícaramente Delia a Deisy, ya que la celebración es por los veintinueve años de ella.

 

-Pero no viene envuelto en regalo –Exclama riendo Dalila.

 

-Déjense de tonterías.

 

-¿Qué hacemos? –Pregunta Rocío.

 

Como respuesta Dalila grita.

 

 

-Me dieron esta dirección para hacer mi trabajo.

 

-¿Cuál trabajo?

 

-Soy stripper.

 

Las cuatro amigas por un segundo intercambian miradas extrañadas y por la otra se echan a reír.

 

-Lo que nos faltaba –dice Rocío.

 

-Está equivocado, nadie contrató un stripper, acá no hay ninguna fiesta.

 

-¿No hay acá una despedida de solteras?

 

-No.

 

-¿No se encuentra una señorita llamada Deysi?

 

La risa en todas desaparece.

 

Si es una broma ya las cosas pasan de los límites.

 

-No –Responde Dalila -y si no te vas llamaré a la policía.

 

-Ustedes se lo pierden –dice el hombre –les mostraré, sé que están viéndome.

 

Es cierto eso, ya que a pesar de estar hablando a través de la puerta, una cámara de vigilancia muestra todo el pasillo y proyecta eso en una pantalla que ellas observan.

 

El hombre, con pasos dignos de su profesión e imaginando la música en pocos minutos se va desnudando.

 

Las amigas, espectadoras en primera fila tragan grueso ante el espectáculo y estan hipnotizadas viéndolo.

 

El hombre no se quita el antifaz ni la máscara, tampoco la braga que cubre sus partes íntimas.

 

De repente Deisy grita.

 

-No puede ser.

 

Todas quedan paralizadas.

 

-Desgraciado.

 

El hombre se viste tan rápidamente como se desnuda.

 

-¿Qué haces aquí? .

 

-Vine a hacerte una propuesta.

 

-No te voy a abrir.

 

-No importa.

 

Todas ven como el hombre mete la mano en el bolsillo de su pantalón y saca un anillo, estirando la mano hacia la cámara pregunta.

 

-¿Quieres casarte conmigo?

 

Las otras tres no entienden.

 

Saben que ella tiene un novio pero este vive en otra ciudad y solo lo han visto en foto.

 

El alcohol desparece ante la adrenalina que corre por el cuerpo.

 

-¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dijiste que vendrías?

 

Está impactada, confundida, con sentimientos encontrados.

 

-¿Es tu novio? –pregunta Dalila.

 

Ella asiente con la cabeza.

 

-¿Sabías que era stripper? –indaga Delia.

 

-Moviendo la cabeza responde negativamente.

 

-Déjalo pasar entonces. Así lo conocemos. –dice Rocío.

 

-No –responde, no estoy en condiciones de hablar con él.

 

Dalila abre la puerta, mientras las otras se van al cuarto con la cumpleañera.

 

-Mucho gusto, soy Dalila, no es un buen momento, Deysi hablará contigo mañana.

 

No responde, se marcha hacia el ascensor y desaparece en él.

 

 

Reseñado por @joseph1956 para


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